La trialera asfaltada.

   Me dispongo a salir a pedalear con mi mountain bike. Un par de horitas. Meto las llaves de casa en el bolsillo trasero del maillot y cojo el móvil para poner en marcha Strava. Tengo un icono de Flipboard en el que hay una última noticia. Me puede la curiosidad y lo abro antes de salir. Nicky Hayden ha fallecido por culpa de las heridas producidas por un atropello cuando circulaba en bicicleta.

  Llevo montando en bici toda, absolutamente, toda mi vida. De hecho es mi deporte favorito. Si tuviera que elegir de entre los que practico me quedaría con él. Ya tuve que decidirme entre el kiteboarding o la bici. También hace mucho tiempo que dejé de hacer carretera. Y mira que hacía. ¿El tráfico? Un peligro.

  Por un lado creo que para hacer deporte, pedalear tragando el humo de coches, camiones y autobuses no es lo más adecuado, ni saludable. Es como salir a remar con la tabla de SUP por el Canal de Panamá o el Puerto de Valencia

  Por otro lado, son muchos los muertos desde que en el año dos mil dejé la bicicleta de carretera y la muerte de Nicky Hayden no hace más que confirmar lo que pienso. No digo que la culpa sea de los ciclistas en concreto cuando hay un accidente, por supuesto, pero pienso que no merece la pena salir a la carretera a montar en bici habiendo otras opciones, como pistas, ramblas, rieras, carril bici y montaña, sobre todo montaña. El precio es demasiado alto y no hay solución a corto-medio plazo.

Triciclo circulando por la Gran Vía de la Manga sin hacer uso del pertinente carril bici.

   También dejé hace tiempo de pedir respeto a los ciclistas. Es inútil, porque somos los primeros en no respetar. Los ciclistas somos un problema en la carretera en estos momentos, no la solución. Veo todos los días como en calles con carril bici, las bicis van por la calzada, no por el carril; veo saltarse semáforos en rojo como si no existieran; rebasando por la derecha los vehículos en los semáforos cuando éstos previamente han adelantado legalmente a la bicicleta... para nada. O por la acera a toda leche pasando a escasos milímetros de las personas; pidiendo paso en los pasos de cebra cuando, en teoría, como no pueden circular por la acera, no pueden cruzar por ellos. Yo paro porque prefiero que vayan por la acera despacito y respetando a los viandantes, sin obstaculizar el tráfico. Sólo tienes que salir a la calle y lo verás con tus propios ojos. No digo que todos los ciclistas lo hagamos, no, pero sales a la calle y es lo que ves. Y para pedir respeto... primero hay que respetar.

 

   Evidentemente, aunque vayas o no respetando todas las normas, porque un ciclista moleste no le vas a atropellar, ni a asustar, ni a pitar, pero hay que reconocer que estorban y mucho. Hay que tener en cuenta que en la carretera, el noventa por ciento de las veces la gente va a trabajar o está trabajando, como los taxistas, camioneros, repartidores, conductores de autobús, comerciales… No se sale por el placer de conducir. El estrés es, en muchos casos, el denominador común. Encontrarte en la carretera cuando estás trabajando o vas a trabajar, con un grupo de ciclistas -amparados por la ley, sí- obstruyendo el tráfico rodado, ocupando todo el carril e incluso en ocasiones el contrario,… no es agradable. La bicicleta por carretera incumple una de las principales premisas de las normas de circulación: la adecuación de la velocidad del vehículo a la velocidad de la circulación.

   Añadir que la normativa que regula la forma de circular de las bicicletas por carretera es puramente política: dejando que las bicis puedan, por ejemplo ir en pelotón haciendo de tapón, o dejar un metro y medio de espacio en zonas de mucho tráfico, en las que es imposible adelantar, consigues cabrear a los conductores. Y así puedes tomar medidas, amparadas en la petición popular -solo tienes que leer los continuos comentarios contra los ciclistas en redes- que regulen el tráfico de las mismas: matrícula, seguro, impuesto de circulación… Tiempo al tiempo.

   Salgo del ascensor y me tiro al monte. Es lo bueno que tiene vivir prácticamente en él. No pisas la carretera para nada. Cuando vuelva escribiré este post, que lo llevo en la cabeza ya varios días. Voy a ver si tiro unas fotos en la entrada de la rambla de El Portús, a unos doce kilómetros de mi casa, en una trialera asfaltada. Como lo oyes. Asfaltada.

 Un saludo

@Pablo_wing