Paddlesurfing y el TT de la Isla de Man

    ¿Cuántas veces emulamos un viaje que nunca acabamos haciendo? Antes, hace treinta años, soñaba con formar parte de la caravana de motos que iba a Jerez. Dos meses antes de la carrera cogía la GPZ 600 y ponía rumbo Granada… Llegaba a Puerto Lumbreras y me daba la vuelta.

  Me encendía sólo de pensarlo. Demasiada potencia emocional para afrontar un viaje con los nervios lo suficientemente templados y conduciendo conservador. una juventud algo turbulenta. Al final decidía posponerlo para el año siguiente. Hoy ya no quiero ir a Jerez. Es como ir a la Playa el primer domingo de agosto a surfear. Imposible no, lo siguiente. Pero sí me atraen otros viajes a eventos como Wheels and Waves, o incluso el TT de la Isla de Man, en los que puedo meter la moto y las tablas en la furgo para ir hasta allí para surfear y montar en moto. ¡Ay si pudiera llevar las tablas en la moto…!

                    

  Y es que Moto GP ha perdido la esencia de las carreras. Simplemente. Todo está milimétricamente estudiado y controlado. Los pilotos son productos de marca, creados desde muy abajo, programados para llegar a Moto GP durante toda, absolutamente toda su vida. Con una vida más que gris en la que todo, absolutamente todo gira en torno a la milésima, bebida energética en mano (llena de agua, por supuesto) que la publicidad es lo primero. El TT de Man, por el contrario y como ejemplo, los pilotos son unos tipos que no sabes muy bien de dónde han salido y se han hecho a sí mismos. Si tienen que tomarse un té entre carrera y carrera sentados al lado de un contenedor de basura con la moto apoyada en la pared…. Se lo toman. Ya sé, ya sé, me vas a hablar de seguridad… pero no quiero tocar ese tema. Me refiero más bien a la diferencia de enfoque de sendas carreras.

 

   Este finde pasado, mientras hacía paddle, sin olas (si no hay se rema y punto), y montaba en moto, no paraba de imaginarme allí, en Biarritz, cogiendo olacas por la mañana y paseando tranquilamente en moto por sus alrededores por la tarde. No me imaginaba yendo a Jerez o estando en el Puerto de Santa María a reventar, con cientos de motos cortando encendido. Ya no.

 

    Los planes siempre están ahí: “sí, claro que vamos. Este año no me lo pierdo”. Mientras hay vida, en este caso a un mes vista, hay esperanza. Y mientras vives momentos inolvidables pegándote el bañito en alguna playa recóndita del Mediterráneo, o dando un rulo con la motillo por tu carretera desierta favorita, aumentas la presión pensando que lo vas a hacer por allí en pocas semanas.

  

  Y saldrá algo que impida que este año vaya… seguro. Pero tampoco pasará nada: mi bañito y mis salidas en moto por aquí no están nada, pero que nada, mal!

Un saludo

@pablo_wing