Mi primer día de paddle surf

 

 

    He quedado a las diez en la playa para aprender a hacer paddle surf. Parece fácil viendo las fotos de facebook que he estado mirando. Ahí, de pie, encima de la tabla remo en mano. Pero estoy nervioso. Cada vez que empiezo a practicar un deporte me entra ese gusanillo en la tripa.

 

    Ahí está el monitor esperándome en la arena, con dos tablas, dos remos y sus respectivos leash. Lo primero que me dice es que me quite los escarpines, que la tabla hay que sentirla. Me quedo a cuadros porque pensaba que era mejor ir calzado.

    Después de unas pequeñas y concisas indicaciones nos metemos al agua. El parece que ha nacido con la tabla en los pies. Yo por el contrario… me temblequean un poco las piernas. Bueno, bastante, para qué mentirte. Me dice que me suelte, que esto es surf, que fluya “flow, flow, que esto no es un gimnasio” espeta. Y es que según el profe, si eres alma de gimnasio y no practicas ningún deporte no se te va a dar bien esto del paddlesurf. Requiere de cierta dosis de coordinación, mezclado, que no agitado, con un tanto de equilibrio y algo de músculo.

 

 

    Aquí sigo subido en la tabla y he empezado a remar después de conseguir mantener el equilibrio. La tabla parecía muy grande cuando la he visto en la playa, pero ahora me parece muy pequeña, esa misma sensación del portero o el delantero que para o tira un penalti. Poco a poco voy cogiéndole el tranquillo y después de una hora remando con ciertas indicaciones ya consigo llevar la tabla donde quiero. Plas. Al agua. Me he confiado…

    Bueno, lo de caerse en el paddle surf está ahí. Como es verano no me preocupa en exceso. Como díce el monitor después de haberme caido: “¿tenías calor?”. No quiero pensar lo que puede ser caerse con el agua fría del invierno. Eso lo comprobaré éste, que pienso seguir remando. Quiero ir a la Isla de las Palomas, La Cueva de Neptuno, la del Gigante; a Fatares y por qué no, empezar a surfear algunas olas en el Mediterráneo, aunque eso son palabras mayores. Aquí, el primer día remando y ya soñando.

 

 

 

 

    Mola esto del paddle surf. Ves el fondo del mar como si estuviera ahí, no como en el kayak, que al ir a flor de agua no ves nada. Y si ves algo, con el SUP lo vas a ver cien veces mejor. Me imagino que no hay agua y siento que voy planeando por encima del paisaje marino, en una especie de barqueta tipo Star Wars. Además, me gusta más la sensación de ser un surfer, aunque no tenga ola.

 

 

 

 

    Qué importante es que el monitor esté todo el rato indicándote cómo posicionar los brazos, las rodillas, los pies sobre la tabla, que si esto, que si lo otro. Conozco a alguno que lo han soltado al ruedo con el capote y ahí lo han dejado una hora, sin indicación alguna. Sólo tienes que ver su estilo en la foto del perfil del guasap. Yo llevo una hora y media en el agua y tengo mejor estilo. No avanzo por el agua, pero la pose para el instagram ya me la sé. Algunos se quedan ahí, en la pose, pero yo quiero seguir aprendiendo.

   Me mola el SUP.