La playa desierta y el póquer de ases.

     Salir a remar con amigos siempre es mejor que remar solo. Está claro. Es como si jugando al póquer te cae un trío de Ases. Coordinar una salida que le vaya bien a todo el mundo es como en la vida misma: complicado. Si remar solo es un privilegio equiparable a una pareja de Ases, está claro que gana el trío.

    Una vez emprendes una ruta determinada con la tabla y te encuentras una de las innumerables calas, prácticamente inaccesibles, absolutamente desierta, es como tener en la mano un full, tres ases y dos ochos, por poner un ejemplo. Y lo digo porque en verano la cosa cambia debido básicamente a las hordas de kayaks a lo “trestoallasmilpesetas” que hacen que llegar a esas playas sea muchísimo menos especial.

    Pero si encima de todo ello te encuentras con uno de los peces más llamativos de nuestras costas, el Pez Luna, tienes un póker de ases! Si nos encontráramos delfines… ¡Escalera de Color !. Repóquer no, que no existe, que no se juega con comodines. Encontrarte con los delfines sólo se da cuando no llevas la gopro colgando del cuello. Doy Fe. ¿Y las ballenas? ¿qué me dices de las ballenas? No te las encuentras. Éstas hay que ir a buscarlas a conciencia a un sitio determinado donde y cuando sabes que tienen su ruta de tránsito. Eso ya sería Escalera Real de Color.

   Me asomo a varias webs, -no a la wiki, por favor, que sé de una que la mencionó como fuente y fue despedida ipso-facto-, para leer algo más sobre el pez luna y me encuentro con que su nombre en latín es mola mola. Aunque sea una marca de ropa nada conocida, cuyo logo es un pez luna dentro de un círculo -qué original el diseñador..-, el nombre viene del latín, mola, muela, o piedra de molino, por eso de tener el cuerpo aplastado lateralmente. Cuando extiende sus aletas dorsales y ventrales, el pez tiene la misma longitud que altura. Es una cabeza con dos aletas, para que nos entendamos. Un cabezón, más bien como el del anuncio de Verti. Sin insultar oiga.

    Mientras observábamos al pelágico tetraodontiforme -palabro que me sirve únicamente para que google me indexe este artículo como si fuera muy serio y además queda superguay- a nuestras espaldas escuchamos un catachoooof!

 -“¡será otro!. Espetó Alex, en un giro brusco buscando el origen del ruido.

    Sólo pudimos ver una aleta y las grandes olas con espuma que provocó semejante salto, gritando de emoción y esperando ver, quizás... ¿un delfín?.

 -“No creo, los peces estos parecen medio tontos, no creo que sepan saltar” Dije yo inocentemente y sin conocimiento de causa.

    ¡Pues sí Alex! Según he leído hasta han llegado a lesionar a algún navegante al saltar dentro de un barco. La verdad es que habrá que investigar cómo se impulsan fuera del agua sin poseer la aleta de cola. Pero eso ya se lo dejo a tú innata avidez de conocimientos.

    Una vez disfrutado del pez lo asustamos con unos chapoteos. No por vício: hay pescadores en chalupa que se dedican a cogerlos con un gancho aprovechando su inocencia. Y eso da pena sólo de pensarlo.

    Bueno, reviso la ortografía, subo las fotos y te enlazo el pequeño vídeo que grabé del pez, ya que no puedo esperar a editar el próximo vídeo para meterlo un par de segundos entre compás y compás musical.

 

 Saludos

@pablo_wing